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Por qué no ir de luna de miel a Nueva York

vistas desde Top of the Rock de la Gran Manzana

Por qué no ir de luna de miel a Nueva York

Está entre las 10 ciudades del mundo más visitadas, y es sin duda una de las más elegidas cuando hablamos de un viaje de luna de miel. Pero te voy a dar razones de por qué no ir a este maravilloso destino en esa ocasión de tu vida.

Nueva York es uno de los viajes estrella que casi todo el mundo quiere hacer. No es para menos, pues, me atrevería a decir que la mayoría de las personas, han idealizado esta ciudad norteamericana gracias a las numerosas películas, series y musicales que la han dado a conocer.

En mi anterior vida de turistóloga, veía vender paquetes turísticos que incluían esta ciudad a diestro y siniestro. Y la verdad que era uno de los destinos que siempre me había llamado la atención. Pero en esta entrada no te voy a hacer una guía de la ciudad, que para eso hay 200.000.000 páginas diciendo dónde tenéis que ir. En diciembre, tuve la gran suerte de poder visitarla, y por ello me atrevo a no recomendarla como destino para ir de luna de miel. Y aquí van mis razones:

Nueva York es un destino caro. No carísimo, como otros paradisiacos, pero debido a que el dolar vuelve a estar a nivel casi del euro, ya no se encuentran “chollos americanos”. Un viaje medio, de una semana, ronda los 4.000 euros por pareja.

Es un destino al que puedes acceder en el momento del año que mejor se ajuste a tu presupuesto, gracias a la cantidad de vuelos que hay diariamente, y a las muchas compañías. Normalmente, las lunas de miel suelen ejecutarse uno o dos días después de la boda, por razones laborales. Y la mayoría de las bodas son en temporada alta y periodos vacacionales, y suelen coincidir con las tarifas altas de los vuelos.

El alojamiento romántico es difícil de encontrar. Hay muchísimos alojamientos, de todo tipo, pero si lo que vas buscando es un hotel de ensueño, bonito, y barato, me temo que tendrás que prescindir de la cercanía a Manhattan. Tras mi búsqueda, te puedo decir que o es barato y pequeño, o grande y caro. Aún así, ya sabes que las estrellas de los hoteles de fuera de España no tienen nada que ver con las de los españoles.

Manhattan, uno de los cinco distritos en los que NY se divide, es grande relativamente. Quiero decir, cuando no lo conoces, te parece increíblemente enorme. Pero una vez que lo visitas, te das cuenta de que las calles están tan bien organizadas, que no es difícil moverse. Y las manzanas, no son tan grandes como aparentan ser.  A pesar de esto que te digo, NY hay que visitarla a pie si quieres sentirla. Y eso supone, andar, y andar, y andar, y andar, hasta que no aguantes más. Es la única manera de impregnarse de su esencia, de sus paisajes urbanos, de sus parques y monumentos.

puente_brooklyn_by_Maite Caballero

No es una ciudad para descansar. La excitación por estar en esta fantástica ciudad es tal, que te será casi imposible querer quedarte un día en el hotel a descansar. Y cuando viajas después de la boda, es algo que te suele pedir el cuerpo después de tanto ajetreo. Eso sí, puedes visitarla a un ritmo más tranquilo, pero entonces tendrás que prescindir de ciertas visitas que te llevan horas( los museos, por ejemplo).

Es una ciudad muy adaptada. Entonces, ¿por qué no ir?. Está tan bien adaptada a todo, tan civilizada, tan accesible, que es fácil de visitar con niños. Es decir, es un destino que puedes plantearte como unas vacaciones familiares. Mientras que hay otros destinos, por ejemplo, Maldivas, que aunque sean bellísimos, no ofrecen nada adicional para que los niños se diviertan, o se adapten bien, ya sea por el clima, las horas de vuelo, la alimentación o el exotismo del mismo destino.

Por último, es una ciudad para deleitarse. Para tomársela con calma, degustarla y crear recuerdos bonitos. Con ello quiero decir que merece la pena hacer tu viaje planificado, con tranquilidad, sabiendo que es lo que quieres ver y hacer. Normalmente, una boda implica tanto tiempo, que el viaje se delega y se acepta lo que nos proponen ya establecido: sitios masificados por turistas en tu misma situación, que suelen ser a, b, c. Y con los que te pierdes esos detalles que emanan ciudades tan impresionantes como NY.

Resumiendo, Nueva York es una ciudad para ir, pero también para volver. Que no vayas con 30 años no significa que no puedas ir con 50. Pero has de ir. Sin embargo, hay muchos lugares en el mundo que solo tienen sentido visitar en una ocasión tan especial como es una luna de miel, bien por lo que valen, por la lejanía, o por la exclusividad, y donde lo que buscas, a parte de un sitio bonito, es destapar esa pasión de recién casados, descansar, relajarte, y contemplar atardeceres únicos que guardaréis en vuestra retina el resto de vuestra vida.

Skyline_New_York_by_Maite Caballero

 

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